viernes, 17 de febrero de 2012

Ola en movimiento

          Tintineo de campanillas. Rosario de emociones se suscitan, trémulas entre nuestras manos, entre nuestros dedos; semillas que brillan en nuestros ojos de niño; melodías de piano que alborean las primeras luces en nuestros rostros, que llenan de hogares encendidos, donde nos sentíamos tú y yo, esta nueva mañana. 

           La flauta es esa luz, esa luna hermosa, esa ternura, esas olas encendidas, esas olas en movimiento: la cuna donde tu ternura y la mía se mecen, donde el violín expresa melodías, donde esas lágrimas son esas huellas que nos llevan al pasado, esas luces donde inquietas laten tus manos y las mías; donde en tus ojos aún se desnuda mi alma, aún late dulce esa mirada de niño, esa voz plena, mágica, tierna... Gracias por tu música, por tus olas en movimiento.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Oasis de emociones


Noche, barrunto de tormenta, aislado… Las horas son esas anclas al dolor que no cesa, son esos rompimientos del mar contra las rocas…
En tanta tormenta, en tanta soledad, la música se hace olas, se hace barco, se hace manos llenas de ternura, se hace ojos de niño, se hace voz-alma con que dejarse llevar, dejarse arrancar esta tormenta, este dolor, esta pena… Son sus suspiros, esta noche más, melodías por medio de las cuales retrato de nuevo tu nariz de payaso, tu sonrisa pintada, tus pantalones holgados y tus zapatones blancos, muy blancos… 

Son sirenas, son olas en movimiento, son esos latidos, esas armonías por medio de las que laten ahora estas palabras.

martes, 7 de febrero de 2012

Lágrimas de Ginebra

            Coro de voces que nos transportan al cielo, a otras épocas inmediatamente. Voces de ángeles que hacen de portada a esta composición, a estas olas en movimiento que nos haya desnudos, que nos haya en esta alborada... 
         Pronto el violín traza esta melodía sobre las lágrimas de Ginevra. Recién amanecidos, el sol descubre a mujer y a su amante Lancelot separados por la espada Excalibur del rey Arturo. La tristeza, el pudor y la culpa atormentan a  Ginebra. Pronto es toda la emoción la que nos suscita recuerdos, ventanas donde asomamos, donde nuestros ojos de niño se abren tímidos... 
        La flauta abre el portalón a la sala de baile, a esos comensales, a esos paseos interminables, a esas altas balaustradas donde el tiempo se hace presente en los vestidos de época, en los salones de baile, en los minuetos, en las danzas...
       Quizás es en ese contexto donde la dulzura, donde la imagen cobra vida, latido, donde nuestras manos se cogen, donde nuestro rostro se abre a la necesidad de ternura, donde nuestra piel es esa herida abierta a los labios de la amada... donde estas melodías se encadenan a nuestros recuerdos, que son también los recuerdos de Ginevra, y nuestros ojos se llenan de lágrimas.... Buenos días

jueves, 2 de febrero de 2012

Ojos de niño

           Deliciosas borlas de luz, cálidas olas que nos cogen de las manos, que nos llenan de estrellas... El violín nos saluda con sus voz  en esge nuevo amanecer preñado de ilusión, de ternuras...
          Cerremos por un instante los ojos: nuestros ojos de niño, el sonido de la flauta los ilumina y los abre de par en par,  se llenan de ilusión, de la ternura y del calor que tantos y tantos han compartido con nosotros; cerremos por un instante los ojos la melodia nos abraza con sus ayes dulces y nostálgicos de violín y con los remansos de la flauta...
         Cerremos los ojos y abrámoslos de nuevo, la sonrisa de tantas y tantas caricias, regalos y dones que hemos compartido  con tantos seres amados vienen a nuestros brazos en forma de pequeños abrazos, de pequeñas caricias, de pequeños besos golosos. Buenos días

miércoles, 1 de febrero de 2012

Venid y dancemos

          
          Agradable y evocadora composición que inmediatamente nos traslada a otros tiempos: periodos históricos donde era aún posible escuchar el relinchar de caballos, el pañuelo de la dama al caer antes del encuentro entre caballeros, el latido de las doncellas jóvenes suspirar por tan jóvenes y apuestos caballeros. 
          Voces de otra epoca, sonidos del alma, pañuelos que unen danzas y figuras femeninas en esta sensual composición. Voces que abren el portalón que da paso al castillo donde una nueva época, salones, lámparas de aceite gigantescas, olor de batallas y de sofritos... 
             Minuets que nos hacen cogernos de la mano de estas melodías, salmos ante el paso del tiempo, donde los seres humanos dejamos nuestras pequeñas estrellas en huellas de castillos, de sombras, de danzas, de amoríos compartidos... Voces de niños que siempre aprehenden la singularidad de cada época, de cada danza, de cada batalla, de cada persona, buenos días
             

miércoles, 25 de enero de 2012

Melodía de otoño donde amanecen nuestros recuerdos

          El piano sonríe, trémulo, evoca, sugiere... mientras el violín inicia su danza enamorada, nostálgica, se nos viste de tristeza, de doncella enamorada, de sollozo ininterrumpido, de esa lluvia que nos abraza, que besa nuestros ojos húmedos, que nos abraza tierna, que expresa esta canción  de Budda Bar, Secret Love, donde tú y yo nos miramos nuevamente, nos desnudamos de nuevo en los ojos del otro...  
       Hoy es el sonido de la lluvia, es el sonido de la arboleda, es el sonido de los pájaros jugando a añorarse, a echarse de menos, a conjugar con nuestros ojos de niños palabras que besar en los labios del otro, a pintar ternuras que dibujar en los ojos, en el cuello y en los senos del ser amado, a como payasos encender sonrisas y alma en los labios y hoyuelos de los demás. Buenos días.

martes, 17 de enero de 2012

Amanecer primero

            Como unas notas cálidas, como el rocío que empapa nuestros rostros, nuestra piel, nuestras manos, como ese anochecer que deja una huella de nuestros seres amados, así se nos presentan las notas de esta composición, Grandpa's Violin, de Yuki Kajura. Quiero comenzar este blog con esa melodía que amanezca, que trémula sonría, abrace cálida, sea ternura y palabra cual ola en movimiento que estrechar otras olas en el mar profundo de la vida. Buenos días, y gracias por dejarme entrar.